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Norma EN 958 en vía ferrata: qué exige a un disipador y cómo comprobar si el tuyo cumple

Disipador-Climax-Centelles

En mi página sobre por qué una baga no sustituye a un disipador te expliqué qué pasa si no llevas absorbedor. Aquí voy a lo siguiente: qué tiene que cumplir un disipador de verdad para que se le pueda llamar así. Esa exigencia tiene nombre y número: la norma EN 958.

No es un sello decorativo. Es la norma que define, con cifras concretas, cuánta fuerza puede llegar a tu cuerpo en una caída y cuánto tiene que frenarte el disipador antes de eso. Si un producto no la cumple, no es que sea «peor»: es que nadie ha comprobado que funcione.

Qué mide realmente la norma EN 958

La norma somete el disipador a una caída controlada en laboratorio y mide dos cosas: cuánta fuerza llega al cuerpo y cuánto se alarga el disipador al frenar. De ahí salen los límites que tiene que cumplir cualquier disipador homologado.

La actualización de 2017: los números reales

En 2017 la norma se revisó a fondo porque la anterior se quedaba corta con personas de más peso. Estos son los límites que fija la versión vigente (EN 958:2017), tal cual:

  • Rango de peso cubierto: de 40 a 120 kg. Antes era de 50 a 80 kg — si pesas más de 80 kg y tu disipador es viejo, es posible que nunca estuviera pensado para ti.
  • Fuerza de impacto máxima admitida: 3,5 kN para una persona de 40 kg, hasta 6 kN para una de 120 kg. Cuanto más pesas, más margen necesita el disipador para no superar ese límite.
  • Longitud máxima de frenado: 220 cm. La norma anterior permitía solo 120 cm — el disipador tiene ahora más recorrido para repartir la frenada y no dar un tirón seco.
  • Resistencia mínima de los brazos: 12 kN si son elásticos, 15 kN si no lo son.
  • Ensayo de fatiga: los brazos tienen que aguantar 12 kN después de 50.000 ciclos de carga con 5 kg — simula el desgaste de años de roce y tirones normales, no solo una caída puntual.
  • Ensayo en mojado: el disipador se prueba también empapado, porque en roca es lo habitual, no la excepción.

Esto no es letra pequeña de un fabricante: es el examen que tiene que aprobar cualquier disipador antes de que se pueda vender como tal.

Cómo saber si el tuyo cumple de verdad

No hace falta un laboratorio, hace falta mirar tres cosas:

  • El marcado CE + «EN 958:2017» cosido o impreso en el propio disipador. Si solo pone «EN 958» sin año, o no pone nada, no des por hecho que es la versión vigente.
  • La etiqueta con la fecha de fabricación. La misma que te comenté en la página del disipador casero: sin ella no puedes saber si está dentro de su vida útil.
  • El folleto o la ficha del fabricante. Un disipador serio viene con instrucciones de uso y la declaración de conformidad. Si un producto no la tiene disponible ni en la web del fabricante, es una señal de alarma.

Y el que ya expliqué en la otra página, pero lo repito porque es el error que más veo sobre el terreno: un disipador homologado deja de servir si le bloqueas el brazo con el mosquetón de descanso. Cumplir la norma es condición necesaria, no suficiente — también hay que usarlo bien.

Por qué lo casero y lo desfasado se quedan fuera

Un disipador hecho con cinta o cuerda anudada, por bien hecho que esté, no ha pasado por ninguno de estos ensayos: no sabes a qué fuerza rompe ni cuánto frena. Y uno homologado pero con la norma antigua (pre-2017) no está mal fabricado, pero se diseñó para un rango de peso y de frenada más estrecho que el que se considera seguro hoy.

Ninguno de los dos casos es «mejor que nada». Si no puedes comprobar que cumple EN 958:2017, para la vía, es material que no deberías llevar puesto.

Si no quieres tener que comprobar nada de esto tú mismo

En las salidas guiadas el material lo revisamos nosotros, en fecha y homologado: la Cala del Molí en Sant Feliu de Guíxols es la mejor primera ferrata que tenemos. Y en el curso de vía ferrata aprendes a comprobar tu propio material antes de salir por tu cuenta, no solo a ponértelo.

Y si vas a comprar el tuyo, aquí tienes las guías de cada pieza:

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre EN 958 a secas y EN 958:2017?

El año. La versión de 2017 amplió el rango de peso admitido (de 50-80 kg a 40-120 kg) y aumentó la longitud máxima de frenado de 120 a 220 cm. Un disipador con la norma antigua no está roto, pero se probó con exigencias más bajas que las actuales.

¿Cuánta fuerza puede llegar a mi cuerpo con un disipador homologado?

Según tu peso: el límite es 3,5 kN para una persona de 40 kg y sube hasta 6 kN para una de 120 kg. Son los máximos que fija la norma; un disipador que los supere no pasa el ensayo.

¿Cómo compruebo si mi disipador cumple la norma?

Busca el marcado CE junto a «EN 958:2017» cosido o impreso en el propio disipador, la etiqueta con la fecha de fabricación, y que el fabricante tenga disponible la declaración de conformidad. Si falta alguno de los tres, no puedes darlo por bueno.

¿Un disipador homologado pero mal usado sigue siendo seguro?

No necesariamente. Si dejas el mosquetón de descanso unido de forma que bloquea el brazo del disipador, este no puede desgarrarse y no absorbe nada, aunque el producto en sí cumpla la norma.

¿Puedo seguir usando un disipador con la norma antigua (pre-2017)?

Depende de tu peso y de su fecha de fabricación, no solo de la versión de la norma: el textil caduca igual, en 10 años desde fabricación sin usar y entre 2-5 años en uso. Si tienes dudas, un disipador actual EN 958:2017 cubre un rango de peso y frenada mayor y es la opción sin ambigüedad.